Rebelde y subversivo

Tiempos de lucha, de cambio, de revolución. Siempre. La revolución me parece que es también un atributo inherente a la vida, y debería estar considerada en un ciclo macrobiológico (como esa idea que exponía en la presentación del blog): nacemos, crecemos, nos desarrollamos, nos expresamos, revolucionamos y morimos. La vida es cambiante y nosotros somos un animal revolucionario.
En México el ambiente es ideal para luchar, para idear medios y salir adelante, para esforzarnos mucho más que los demás con el fin de obtener lo justo. Estamos en una revolución, en el sentido de que las cosas están cambiando, estamos provocando el cambio. El ambiente que existe inevitablemente propicia que tengamos que prepararnos y esforzarnos a lo más, en otro ambiente tal vez seríamos ociosos. Pero tenemos un ambiente ideal para ser rebeldes y subversivos.

Definitiamente el Mezcal es un gran ejemplo de esto, un mexicano rebelde y subversivo, cambiando él mismo y cambiando las cosas que lo rodean. Ni índigena autóctono americano ni español, los dos en uno mismo. Mestizaje perfecto que desde sus inicios ha dado indicios de rebeldía.

Indisciplinado desde su origen, el mezcal y sus productores se hacían de manera ilegal, por debajo de la mesa, por allá del siglo XVI. Hecho entre ambos índigenas y españoles. Prohíbido por La Corona para que no desbancara del mercado a los vinos españoles, el Mezcal y sus secuaces siempre han retado el statu quo.

Después de los timepos difíciles de la prohibición, el Mezcal fue por fin aceptado en el occidente de México en un lugar llamado Tequila, gracias a los intereses que provocó en ciertos productores mestizos. Así que este mezcal creció en popularidad y se le comenzó a llamar así como el lugar donde se producía. Se asocio a cierta calidad y se comenzó a masificar. Así, se creo un destilado nacional mexicano que se haría mundialmente conocido.

Los demás mezcales fueron relegados bajo los intereses de ese poderoso mezcal, sin embargo continuaron, y los sublevados siguieron construyendo su futura herencia, con el ímpetu de su orgullo. Se hicieron y deshicieron palenques, vinatas, tabernas. Si tan sólo el Mezcal hubiera sido un hombre o mujer, la inquisición lo hubiera martirizado. Pero el Mezcal es un ser que vive más allá de lo físico, casi una idea, y las ideas bien sólidas son más perdurables que cualquier inquisición.

Ocurrió otra revolución, la indutrial, y el mezcal poderoso, lo abarcó todo, hasta la mente de los mexicanos. Siguió creciendo, y otros mezcales quisieron ser como él, así que aunque no fueran nativos de la región, utilizaban el mismo toponímico. Se comportaron como un gentleman por nombrarse con aquel gentilicio.

Pero la desobediencia es innata también, el rebelde, entre cerros, debajo de montañas y en las riveras continuó su labor. Como vil revolucionario. Y hablando de revolucionarios, él era uno de los capitanes de las tropas del norte y del sur. Los caudillos dirigían las estrategias, pero él era la base moral, y nadie hasta el Cantar del Regimientode Agustin Lara lograría levantar el ánimo de los belicosos tan bien como él.

Hablemos del mundo actual, del México de hoy. El Mezcal en auge retando de nueva cuenta y con más intensidad que nunca el statu quo. Por varios frentes se acerca. Algunos con aquel aire de gentleman refinado hacen su lucha, abriendo camino, como los tácticos peones en el ajedrez. Y los orgullosos: las torres, los caballos, reyes y reinas de la clase más folclórica, con su fuerza centenaria se levantan de los rincones, como los insurgentes que admiramos.

Esta es la lucha, es la resistencia de la naturaleza, de la planta y el mezcal. La naturaleza es así: intensa, rebelde y subversiva. Y aquí lo único que existe es la Expresión del Mezcal.