Cómo celebrar las posadas con buen gusto (como oaxaqueño)

Maguey tobalá, posadas de mezcal

Estamos en vísperas de Navidad y a punto de comenzar están las posadas: tradición que, se supone, evoca los nueve días en que M. y J. buscan posada para el nacimiento de J.C. (a.k.a. D.)

La primera vez que estuve en un pueblo palenquero fue en esta época precisamente. Yo estaba solo y no tenía lugar donde hospedarme. Ellos me ofrecieron alimento, techo y su amabilidad. Así aprendí como se vivía la costumbre de las posadas en una pequeña comunidad:

En primer lugar, se atendía a la Iglesia para rezar por un santo que recibiría posada en casa de una familia, y que por nueve días iría mudándose de casa en casa. A continuación, una orquesta iniciaba con su música la marcha del santo a la casa convenida. En el lugar continuaba la música, mientras llegaban todos los invitados para dar inicio al convite. Después de la cena se bebía el mezcal en un ritual y se le ofrecía también al santo hospedado. Para concluir, todos los invitados se reunían al rededor de un fuego para beber mezcal y platicar, mientras la música continuaba por horas y horas...

Aquí van mis conclusiones de lo que creo se necesita para pasar esta temporada (y todas) contentos, satisfechos y divertidos:

  • Regalemos Mezcal

Me di cuenta en aquellos rumbos, que cada familia invitada a una casa anfitriona de posada llevaba un regalo, y no eran los menos los que llevaban mezcal. Ese regalo era muy especial, pues era el único con el que todos participábamos en un ritual. Ofrecer un obsequio como muestra de nuestro agradecimiento es un acto que se agradece de regreso, y que mejor que sea mezcal.

  • Invitemos a alguien a cenar (o a comer o a desayunar)

Ellos invitaron a su mesa a un extraño, convivieron y compartieron sus alimentos con él (conmigo). Pudimos darnos cuenta que a pesar de todas las costumbres, rutinas y hábitos que nos separaban, teníamos al menos una cosa en común (que les juro muchos obvian y a veces olvidan): todos comemos, porque todos somos hombres iguales, no importa como seamos siempre tendremos algo en común con otra persona. Compartir la mesa con alguien es un acto que significa más de lo que parece. Aprovechemos el momento para expresarnos ante una persona: nuestra amistad, admiración... Invitar a quién sea a dónde sea, el punto es compartir la mesa y los alimentos con alguien, ofrecer nuestro tiempo.

  • Convivamos con un extraño

Convivir con nuevas personas, nos hace mejores personas. Es Cierto. Cada que podemos conocer la opinión de alguien u obtener un poco de conocimiento de otro, crecemos. Si todo es cuestión de percepción, y nos dedicamos a conocer todas las percepciones, o las más que podamos, podremos entender mejor al mundo y ser mejores, como decía. Convivamos con alguien más, entendámoslo; todos tenemos algo que contar. Escuchemos lo que tienen que decir los demás, tal vez nos sorprendamos. 

  • Demos las gracias

Cuando estábamos en la sobremesa de aquella posada y comenzamos a tomar mezcal, aquél que sostenía la copa (veladora) tenía, no la obligación, sino las ganas de agradecer y desear salud a todos los que estábamos presentes. Lejos de ser mal retribuidos por desear salud y agradecer, creo que seríamos agradecidos nuevamente si nosotros mismos comenzamos por expresar estos deseos.

  • No olvidemos la música

La música es un componente esencial en estos pueblos. En las posadas, la orquesta del pueblo usualmente comienza el llamado a la "peregrinación" que va de la iglesia a la casa anfitriona del santo. Sin lugar a dudas la música enciende los festivos y modera el humor de los que la escuchamos.

  • Creamos en algo

Los habitantes de aquellas regiones son fieles creyentes en algo que los hace trabajar para ser mejores personas. No necesariamente tenemos que creer en un dios, podemos creer en nuestro trabajo, nuestro esfuerzo o en una planta. Pero tengamos fe en algo que nos haga ser mejores

  • Bebamos Mezcal

No hay gusto más placentero que el gusto por el mezcal en los pueblos productores. Quizá porque es el resultado de su perseverante esfuerzo; quizá porque conocen el valor del maguey durante 8-10 años plantado y conocen la esencia que durante ese tiempo conservó; quizá por sus propiedades embriagantes; quizá por todo. Bebamos mezcal como pretexto, bebamos mezcal porque nos gusta su aroma o su sabor o porque nos embriaga. Bebamos mezcal por lo que sea, pero bebamos. 

No hay gusto más placentero que el gusto por el mezcal

 El mezcal es una bebida que yo aprecio porque me ha enseñado ha disfrutar las cosas sencillas, mínimos actos son los que me hacen mejor persona y trato de practicarlos. Trato de no poner pretextos para hacerlos, pero si lo hago, digo que es por el mezcal.

¿Qué me recomiendan ustedes?