El gusto es objetivo

NOTA 1: Lo siguiente de lo que voy a hablar es sólo una teoría, no es una ley —habría que hacer un estudio metódico—, pero esta teoría contiene los argumentos para decir que prefiero los mezcales tradicionales y que son estos los de mayor calidad, sin debate. Súper importante considerar que de lo que hablo es del gusto en una misma categoría de productos, sin combinar si gusta más piña o fresa, sino puras fresas o puras piñas, puros quesos, puro chocolate, etc. "Manzanas con manzanas", como dicen. También tengo argumentos para decir porque preferimos peras a manzanas o manzanas a peras —cuestión que SÍ me parece tema subjetivo—, pero no es tema de esta publicación. Escriban en los comentarios que tan congruente les suena mi discurso y cuáles son sus opiniones al respecto.
El detonador para este texto es una plática que tuve ayer en que una persona decía que si se gusta la mala calidad, se gusta y punto, mientras que yo decía que una vez que se conoce la gama de posibilidades de excelente calidad, se escogería esas...


¿Sí, sí, en en gustos se rompen géneros, pero qué tan buen gusto tienes?

Mi conclusión para decir que el gusto es determinante de CALIDAD (o que nos gusta lo que tiene más calidad) se basa en estos argumentos que yo interpreto de la naturaleza:

El (sentido del) gusto no es algo aleatorio
El gusto no es algo aleatorio, creo que el gusto y los gustos no son subjetivos como muchos lo plantean. ¿Sabían que evolucionamos para que nos guste lo dulce? Eso no es aleatorio ni subjetivo. Eso es verdad. Ese sistema natural sirve para que podamos discernir entre cosas nutritivas y tóxicas. ¿Sabían que en la naturaleza casi no hay —por no decir que de plano no existen— venenos que tengan aromas y sabores dulces? Para mí, ese es el argumento de la naturaleza para otorgarnos el gusto y poder eficazmente decidir que nos hará bien o mal. Hemos evolucionado propensos a elegir lo que consumimos de acuerdo a su calidad. Hablando de calidad, me parece que es objetiva también, determinada por lo nutritivo de un alimento en relación a otro. (En muchos casos, la calidad es lo menos dañino en relación a algo de la misma categoría, es decir, entre dos peras amargas, la mejor es la menos amarga.)
Por tanto, el que nos guste o no algo, quiere decir que eso nos genera beneficios o perjuicios. Si algo nos gusta más que otra cosa, entonces es que ese algo nos está haciendo más bien, ¿no? ¿Nos gustaría subconscientemente más una bebida que nos produjera menos cruda y la sensación subconsciente sería reflejada en las decisiones conscientes? Desde luego que sí.

Ahora, probablemente nos sintamos inclinados a no gustar de la mayor calidad porque algo específicamente no nos gusta. En este caso la relación del gusto sí es subjetiva, pues es algo que no es inherente del objeto que nos gusta o no, sino los estimulos que generaron cierta percepción que nosotros tenemos sobre ese objeto —definición de subjetividad. A veces algo puede causar perjuicios o beneficios intangibles en nuestra imaginación, tal o cual perjuicio o beneficio, depende del contexto en que degustemos algo, y cada que probemos esa cosa, lo relacionaremos con el sentimiento o sensación desagradable, que no dependió en su momento del objeto, sino de las condiciones ajenas a éste que estábamos viviendo; razón por la que no gustaremos de eso en particular. Sin embargo, siguiendo degustando una misma categoría, siempre nos moveremos al objeto de próxima mejor calidad.
Poniendo como ejemplo al mezcal —tema de primordial interés: si un mezcal de "buena" calidad, en el contexto en el que lo tomamos, generó una mala impresión en nosotros, es un perjuicio para nosotros pues los estimulos los relacionamos a una mala sensación. Y sabiendo que existen sabores y olores tan variados en mezcales, podemos seguir degustando mezcales de calidad intentando con otros que no tengan en sí la causa que nos provocó perjuicio —aunque haya sido perjuicio imaginario. Si hubiera únicamente en la categoría de mezcales uno de buena y otro de mala calidad, si no nos gusta el de buena y quisiéramos seguir en la categoría, beberíamos entonces el de mala calidad.


Gusto en el mundo real
Si consideramos que el gusto es subjetivo, entonces estamos en contra de todas las industrias que promueven, hacen y difunden cosas de la supuesta "mejor calidad". Es decir, ¿por qué si el gusto es subjetivo, los 'mejores' chefs (dígase amas de casa cocineras, chefs de grandes restaurantes, etc., por ejemplo), se empeñan en trabajar con los productos más frescos, más firmes, con tonos más vivos cuando buscan preparar un platillo especial? ¿Por qué si el gusto es subjetivo, no compran insumos 'mediocres'?
O acaso si afirman, "en gustos se rompen géneros" y que es su convicción gustar de mezcal corriente, ¿seguirían consistentes con su discurso y le dirían a un chef, "compra una piña agria y prepara tu platillo con eso, todo es subjetivo, va a gustar, pues en gustos se rompen géneros."? No lo creo, siempre se buscan ocupar y consumir los ingredientes de mejor calidad por el argumento natural "si esta agrio, está descomponiéndose y es dañino."

Abordando otro de los discursos cotidianos:
Si consideramos que no nos gusta el mezcal porque es muy fuerte y en verdad queremos probarlo, entonces démonos la oportunidad, pues nuestra subjetividad nos está enganchando. El gusto adquirido es aquella capacidad que adquirimos para ir acostumbrando nuestro paladar a las sensaciones, a veces catalogadas como extrañas o molestas que percibimos de un cierto tipo de alimento.
Si decimos que el mezcal no nos gusta porque es muy fuerte, tan sólo estamos dejando que nuestra subjetividad gane a la objetividad de la calidad del producto.
Ya bien probado está en diversas categorías de producto que una vez sobrepasando esa barrera mental (pues si unas personas no la tienen, no es algo fisiológico ni natural, es tan sólo un truco de la mente) la gama de sabores y aromas son magníficas y las relaciones que se perciben infinitas. Ejemplos de categorías donde existe el gusto adquirido son: quesos fuertes como los azules, morcilla, hígado, cerveza, mostaza dijon...

Habrá ocasiones en que alguien guste más especificamente del cartilago de un bistec que de la carne misma, sin embargo, con el paso de tiempo, si aquella persona sólo comiera eso, su naturaleza propia comenzaría a generar impulsos de rechazo hacia eso y más aceptación a la carne que contiene más nutrientes. Así que poco a poco conforme más fuera comiendo, más atraído se sentiría por ello, pues se está nutriendo mejor.
Esta conclusión la extraigo de aquella anécdota de un hombre varado en el mar que comía puro pescado: conforme pasaban las semanas, las cosas que antes le disgutaban del pescado como ojos y piel fueron pareciéndole cada vez más sabrosas, pues su organismo determinó que cada vez que comía eso se compensaba con los nutrientes que le hacían falta, pues en efecto eran esas partes las que contenían esos nutrientes que le faltaban.

Cabe mencionar que también, a veces, los sentidos nos engañan. ¿Cuál entonces es la mejor manera de encontrar la calidad y dejar de lado nuestros sesgos psicológicos?
Justo como en la estética donde aprendemos a ver cosas que son más atractivas y nos podemos educar para gustar por lo hermoso, lo mismo sucede con el gusto (sentido) para deleitarnos tan sólo por lo sublime, pero esto conlleva un proceso de aprendizaje y de vasta experiencia.

Estarán los escépticos que no admitan estos argumentos, entonces pregunto: ¿Será posible que podamos elegir con convicción aquellas cosas con atributos (mediblemente) menores a otra cosa? ¿Será posible que podamos no gustar de lo que nos nutre más? ¿Será posible que gustemos con convicción de lo que nos haga daño?


NOTA 2: Supongo que el que no pueda solucionar este paradigma es porque me hace falta un nivel de reflexión y conciencia que no alcanzo aún. ¿Será después cuando el hombre en el que evolucionemos en unos cientos de miles de años pueda resolver esto que ahora me denota falto de recursos?
(Espero que estén de mi lado.)


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