Se llama Mezcal y lo defenderemos

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Su nombre es Mezcal. Mezcal es como le hemos denominado a la bebida producida a partir de la destilación del mosto fermentado, y previamente cocido, de las cabezas del maguey. ¿Y saben qué? Ese nombre no lo impuso una marca, un empresario o un gobierno, ese nombre lo pusieron —y lo ponemos— todos: cada uno de los miembros de la comunidad lo creamos y le damos valor. A partir de nuestra interacción con otros, creamos cultura, y la cultura cabalmente se demuestra en nuestro lenguaje y nosotros le damos el significado al Mezcal no una ley sin sentido.

¿Y a qué viene al caso esto? El pasado 25 de noviembre se publicó la propuesta de norma PROY-NOM-199-SCFI-2015, norma que irónicamente tiene el propósito de proteger al consumidor regulando de mejor manera la información comercial —etiquetado y promoción básicamente— que ostenta cada bebida comercializada en México (la norma no solo trata de Mezcal, sino de todas las bebidas alcohólicas). Citando el texto de este proyecto de norma: "se busca eliminar la confusión en los mismos [consumidores] a través de proporcionarles información veraz y comprobable respecto de los productos que adquieren." Así mismo, hacen referencia al artículo 32 de la Ley Federal de Protección al Consumidor que menciona que la información ofrecida en la etiqueta de un producto debe ser veraz, comprobable y exenta de cualquier elemento que pueda "inducir a error o confusión por engañosas o abusivas." Ja, ja, ja. Parece una burla, pues es precisamente lo que esta norma intenta hacer: engañarnos y abusar de nosotros los consumidores, pero los abusados principalmente serán los pueblos que hacen Mezcal.

Por su puesto, todo esto suena muy bien "proteger al consumidor", y ese no es el motivo por el que estoy en contra de esta norma. Estoy en contra por el cómo. Cómo intentan hacerlo es incorrecto y perjudica a los productores que ya de por sí se encuentran marginados en el ecosistema mezcalero.

Esta norma busca que los Mezcales que no se producen en una zona protegida por la Denominación de Origen sean llamados con un nombre absurdo, un nombre que ni siquiera recuerdo —ni yo ni nadie, pues pocos apenas han escuchado esa palabra en el contexto mezcalero. Esta palabra, por lo tanto, termina engañando puesto que no representa lo que los pueblos productores de Mezcal conocen ni lo que los consumidores conocemos, así que ya desde un principio el término parece manipulador. Y entonces el nombre social, cultural, con el que los pueblos han conocido DURANTE SIGLOS lo que ellos fabrican será extinto por una obligación "legal".

No sólo no se podrá llamar Mezcal a los Mezcales que no se hagan en una denominación de origen, sino que tampoco se podrá mencionar que están hechos con una planta que esté identificada para la producción en otra zona protegida por la DO. Es decir, aquí sí se da un completo engaño para el consumidor, pues no le podremos decir que está hecho con agave angustifolia ni tequilana, karwinski, etc... ¿¡WTF?!

¿Quién participa en la elaboración de este proyecto de norma? El Consejo Regulador del Tequila, el Consejo Regulador del Mezcal (que ya hasta en el nombre se le parece al del Tequila —antes era COMERCAM), Cámara Nacional de la Industria Tequilera, Pernod Ricard, DIAGEO, Pedro Domeq, ¿y los productores que quedarán marginalizados? No aparecen por ningún lado. Y casualmente, estos actores que se menciona participaron en la elaboración del proyecto (no se sabe en que medida hayan participado) se podrán ver beneficiados por la marginalización de otros productores que les harán menos competencia si esta norma pasa.

Sean o no perversas las causas de esta norma (no me consta que se haga con trampas y artimañas, aunque sí con suma ignorancia) las consecuencias serán desastrosas para nuestros amigos productores de Jalisco (no tequileros), Estado de México, Puebla, Morelos y demás estados que no son protegidos por la DO actual. Impedirles que le puedan llamar Mezcal a su producto, que como digo, durante siglos lo han hecho así, es una violación a los derechos humanos, como varias veces he escuchado decir a Cornelio de la Logia de los Mezcólatras, pues esto prohíbe que estos pueblos continúen con sus tradiciones, la tradición de la lengua en este caso, pues el idioma también es parte de nuestra cultura.

Imagina, querido lector, que vas a un restaurante y te ofrecen Mezcal, Tequila, Ron y algo que ni siquiera has escuchado, de un pueblo que probablemente tampoco hayas escuchado, pero que en realidad es Mezcal, con los altos criterios de calidad y siglos de tradición que tiene. ¿Lo consumirías? Probablemente, pero lo harías por probar algo exótico —con los prejuicios que el exotismo implica. Y si lo has de considerar exótico, entonces felicidades, normatividad mexicana, una vez más habrías logrado engañar al consumidor, contradiciendo tus preceptos mismos. Aparte de que serán únicamente los consumidores que se encuentren en México puesto que pocos países del mundo permiten importaciones de bebidas mexicanas que no sean específicamente Mezcal o Tequila.

Esta propuesta, en lo que a Mezcal se refiere, se parece mucho a la de hace tres años, PROY-NOM-186-SCFI-2011, en la que se planeaba hacer de la palabra "agave" una marca que no podría ser utilizada a menos que se produjera mezcal dentro de la zona protegida por la DO, así que los productores tendrían que denominar a su producto algo así como "destilado de agavacea". Esto no era solamente tramposo, sino ilegal, ilegal bajo los mismo términos de la legalidad que querían plantear: incoherente en su totalidad. La ley mexicana especifica que una marca, aunque sea del estado, no puede ser el nombre genérico que le demos a alguna cosa, como lo es agave. En fin, esta propuesta nunca fue aprobada, en parte por las campañas que se manifestaron en México y Estados Unidos.

La incongruencia viene en que el término que se plantea ocupar para los mezcales es totalmente absurdo, pues no existe contexto cultural en el que este término sea aplicado para denominar a los mezcales. Mezcal, así es como se llama en todos lados y punto. Y si no existe contexto cultural, entonces esto no se debería ni de proponer, pues como sabemos, la ley debe partir de los usos y costumbres de una cultura. Como nadie conoce el término lo único que se logrará es confundir al consumidor que ya bastante confundido está con eso de la "diferencia" entre el Tequila y el Mezcal. (El Tequila es una particularidad del Mezcal, por cierto, no son diferentes.)

Si esta norma pasa no solo se pondrá a los productores de Mezcal en desventaja de oportunidades en el mercado, sino que se estará arrancándoles a base de prácticas desleales su cultura. Pero no es sólo eso, sino pasar por alto todo lo que representan los productores, pensar que lo que hacen no tiene importancia y continuar con su discriminación política, económica y social.

Creo que es tiempo de que pongamos en perspectiva la actual situación del Mezcal y los productos de origen campesino en México:
Nos jactamos de tener una DO y normas de regulación, pero son éstas el origen de problemas como esta nueva propuesta de norma. Las DO del Tequila, Mezcal y destilados son el problema de raíz de la normatividad que existe y que quiera existir. Es tiempo de dejar de ser hipócrites al respecto. El Mezcal, prácticamente, se produce en todo México, no en siete u ocho estados. El Mezcal es el nombre genérico de una bebida, no un ORIGEN geográfico. En todas las geografías de México donde se produce Mezcal, se le llama así, o con sus diversas variables, Tequila, Bacanora, Raicilla. No existe otro nombre para denominarlos. Y si nos apegamos a la actual DO y Norma (hasta las flamantes modificaciones a la NOM 070 que no erradica, sólo da continuidad y especializa los problemas de sus estatutos anteriores) tan sólo seguiremos validando su ilegitimidad. Y si digo hipócritas, es porque muchos que se dicen defensores de cultura continúan promoviendo estos esquemas arcaicos y farsantes.
No es difícil pensar que por su puesto que si el marco de origen es inapropiado, lo que parta y se base en él tendrá también fundamentos inapropiados e incongruentes. Una premisa falsa, jamás resulta en una conclusión verdadera. Las Denominaciones de Origen deben existir, pero deben ser francas, deben reflejar las prácticas culturales de los productores, no los intereses económicos, de los que de por sí ya controlan el dinero. Queremos una DO inclusiva, de la que puedan partir Normas también inclusivas, que sean sustentables social, económica y ecológicamente.

Hasta la erradicación de las DO y las NOM parecen ser fácilmente acometidas a comparación del problema fundamental: la cosmovisión del mundo actual, que se demuestra cotidianamente en nuestras dinámicas sociales, económicas, políticas, ecológicas, etc...
Ya la cultura nos parece lejana. Parece no entendemos que la cultura la fundamos todos cuantos vivimos y convivimos en una misma sociedad, no entendemos que la cultura se fundamenta en nuestros actos y las leyes deben de protegernos en los términos que como miembros de un mismo pueblo compartimos y hemos convenido. Parece que no entendemos que lo que hacemos, va conectado a quienes somos: no hay cultura que no parta del hombre, y sin saber esto, en cualquier oportunidad nos deshacemos de aquellos que generan cultura si creemos que no entran en nuestro "modelo de crecimiento".

La semana pasada en una serie de conferencias gastronómicas la antropóloga Maya Lorena Pérez Ruiz nos dejaba con una reflexión después de explicarnos el valor de la milpa, elemento análogo al Mezcal: "¿qué debemos salvar, a la milpa o al milpero?" La respuesta es ambas. Un elemento no se da sin el otro. Lo mismo con el Mezcal. No debemos valorar más al Mezcal que a su gente.
La patrimonialización —de la que se está hablando cada vez más gracias a que la gastronomía mexicana ahora es Patrimonio Cultural Inmaterial— tiene como efecto colateral que todo lo cosifiquemos y se vuelva susceptible de ser manipulado y utilizado para fin personal, olvidando que todo ello parte de las relaciones que las personas que lo hacen generan con esos elementos. Es decir, todo nuestro enfoque va hacia el concepto de Mezcal, pero olvidamos que detrás de él hay alguien que lo crea y una naturaleza de la que parte. Los elementos que consideramos patrimonio tiene valor en tanto los pueblos que lo hacen y la naturaleza de la que parten continúen existiendo.

Si hay algunos que mantenemos posiciones vehementes al respecto es porque algún elemento como el Mezcal y su gente nos ha cambiado la perspectiva y nuestra vida. Así que apasionadamente los defenderemos. El Mezcal y el Hombre somos uno. No hay Mezcal, si no protegemos a quien lo hace. Tal vez lo habrá, pero será un Mezcal inerte, un mezcal como la mayoría del Tequila que existe, uno que no levante pasiones, que no inspire paisajes y momentos dichosos con los aromas y sabores que emana el aliento del maguey y su mezcal.

No a la NOM 199. Sí al Mezcal.