Antropología del Agave Fest

1, 2 y 3 de septiembre trabajé con Emilio Vieyra, productor de Mezcal Don Mateo de la Sierra, venido de Michoacán, en el Agave Fest, una expo que se lleva a cabo en el World Trade Center cada año.

No es lo mismo realizar investigación de campo sobre la alfombra que electriza los cuerpos que sobre la tierra y el pasto que dan aires de libertad a la naturaleza urbana de alguien que como yo nació y creció en la ciudad. Si bien, entonces, soy un hombre acostumbrado al ajetreo de las calles, el pavimento y la esencia apresurada del mundo urbano, la actividad de campo en el Agave Fest no me pareció mucho más sencilla.

Debido a mi compromiso de trabajo no pude indagar de manera intensiva en los recovecos de los otros gigantescos pabellones que se encontraban junto al Agave Fest. Aunque un par de días, antes de llegar a mi stand de trabajo, sí eché un vistazo al pabellón del café (Expo Café), de la comida en general (Gourmet Show) y el chocolate (Salón del Chocolate y Cacao) para hacer una comparación con lo que sucedía en el Agave Fest.  En cambio, mi situación estática en lo del maguey, me dió la oportunidad de observar un punto bien específico en el que presté atención a las palabras, preguntas, gestos y avidez de los visitantes de la expo.

@huaje_gourmet en el #AgaveFest 😍 #oaxaca presente

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Mezcarnarles #agavefest

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¿A qué me refiero al decir antropología del Agave Fest?

Me refiero a la observación antropológica de este suceso colectivo, un estudio que se abre en dos caminos: 1) el camino del por qué un acto de estos rasgos, dígase Expo en el World Trade Center, y 2) el camino de la interpretación de lo que representa en la visión de la sociedad este suceso.

 

1)
No ahondaré en la profundidad histórica de cómo se iniciaron y cuál ha sido el proceso de transformación y afianzamiento de los centros de comercio, excepto por la mención de que estos son espacios desarrollados de forma totalmente normal, es decir, no son 'invento' del capitalismo. Son espacios donde a lo largo de los tiempos se cambia lo que sobra por lo que falta. Así pues, me dirigiré directamente al contexto actual de comercio mezcalero y magueyero.

Dos visiones confluyeron en la expo: por un lado, la de los expositores, que en su mayor parte eran productores, investigadores y promotores alineados a la visión del mezcal como tradición social, como un acto cultural campesino que reproduce y conserva la naturaleza asociada a la bebida. Por otro lado, la visión de una EXPO en el WTC, es decir, un evento que centra sus intereses más en el negocio y menos en la conservación de la tradición biocultural. Sin embargo, a mi parecer, en este caso las visiones no eran opuestas, y los situación entre estas visiones con el tiempo logrará ser resuelta.

No eran opuestas pues en ambos casos se lograba complementar la actividad demandada por productores y consumidores: acercar el mezcal, el buen mezcal tradicional como era demostrado por los expositores de la expo, a los consumidores urbanos que están en la búsqueda de un buen mezcal. Es decir que aquí confluyeron ambas visiones para servir de apoyo la una a la otra. Eso sí con el compromiso de los organizadores de la expo por tener a productores y promotores que a su vez están comprometidos con el campo.

Entonces, el por qué, como suele suceder fue crear una sinergia para complementar las actividades. Sin embargo, como ocurre frecuentemente en la sociedad actual debido a la configuración económica, hay alguien que tome mayor ventaja que otro. Pero creo que este no es el caso.

2)
Es precisamente el compromiso que tuvieron los organizadores del Agave Fest en invitar a los actores responsables de la conservación de magueyes y de la difusión del mezcal como acto cultural, una representación de que un mundo con nuevas (o tal vez viejas) reglas, es posible.

Un contraste muy grande con los otros pabellones donde había muchas edecanes, promotores de venta, grandes espectaculares y merchandising promocional, fue que en el Agave Fest, tal vez por los mismos recursos económicos de los participantes o tal vez por tradición cultural, esto no existía. En el caso del Agave Fest, la interlocución se realizaba en corto, de persona a persona, lo cual lograba una comunicación más honesta y efectiva. De esta forma, necesariamente el consumidor o los asistentes que iban a hacer negocios se iban más informados a diferencia de que solamente se hubieran llevado un panfleto.
De igual forma, ese vis-à-vis, lograba que los consumidores, que al momento también era comensales, pues se formaba una relación de compañerismo en torno al acto gastronómico de beber mezcal, conocieran de forma directa a los varios productores que había en el pabellón de los destilados de agave. No lo sé a ciencia cierta, pero no creo que en los otros pabellones hubiera habido tanta diversidad como en el Agave Fest. (Tal vez en la del chocolate y cacao también.) Aquí había representación de muchas culturas: zapotecas del centro, zapotecas del istmo, nahuas, p'urhépechas, mixtecos y más.

Algo que llamó mucho mi atención fue que no una ni dos, varias, muchas veces los entusiastas más incipientes mezcaleros me decían que les gustaba que no hubiera marcas de mezcal convencionales o comerciales. Me decían que les gustaba que hubiera variedad y calidad que ya no estaban encontrando en bares, mezcalerías ni tienda de autoserivicio. "Siempre los mismos", me comentaron un par de personas. Varios más me afirmaron que lo que ellos buscaban no era precisamente el mejor mezcal, sino el sincero, el mezcal que saliera de las normas actuales de comercialización.

Esto me sorprendió, pues repito, el tenor en el que estos eventos se hacen no es el de conservar las tradiciones o los valores culturales, sino el de promover productos. Ni siquiera se hacen estos eventos para que los expositores hagan ventas, se hace como escaparate para hacer negocios en el futuro, por lo que yo esperaba que la expectativa es que los asistentes fueran con puras ansias mercantiles.  Pero vuelvo a pensar que quizá sea el compromiso de los organizadores por llevar productores verdaderos lo que hizo el cambio en esta expo.

Ya arrancamos en Agave Fest...

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En el Agave Fest, pues, estabamos ahí no por el dinero, sino porque es la actividad grabada en nuestros actos culturales. Campesinos, investigadores y promotores estábamos ahí porque ser comensales del mezcal es la actividad que nos apasiona.
Estas relaciones rompen por sí mismas el modelo regular de hacer negocios, más aún, esto no es una actividad que se realice por simple negocio, esto es tan sólo una vista de un objeto que tiene mil caras como lo son los destilados de agave.

 

Como les decía a los despistados que por una u otra razón llegaban al stand:

El mezcal es esto: la oportunidad de conectarnos.
Es la oportunidad de generar un vínculo con aquello que no suele ser cercano a nosotros, como el conocimiento rural y de los pueblos de tradición mesoamericana.
Es la oportunidad de acercarnos a la biología y conocer algunas de las variedades de magueyes que existen de las que se producen los mezcales.
Es la oportunidad de dar el valor que merece al trabajo del campo y del campesino y lo campesino.
Es la oportunidad de entender que hay otras formas de entender el mundo, ni mejores ni peores, diferentes. Como dije, en el Agave Fest, había representación zapoteca, wixarika, nahua, mixteca, y un sinnúmero más. Todo ello es diversidad. Y la diversidad nos hace más conocedores, más universales, más grandes, pero sólo si avanzamos juntos y valoramos todo por igual.



Si ustedes fueron al Agave Fest, ¿cuáles fueron sus impresiones?

Escríbanos en los comentarios. Nos encatará tener otras perspectivas para seguir complementando este texto.