Carta abierta a la Dirección General de Normas

A nuestros hermanos de México y el mundo:

El significado de nación reside en la soberanía del territorio por parte de aquellos quienes lo habitan. Sobre el territorio de una nación converge la herencia biológica y cultural que llamamos Patrimonio Biocultural, la memoria de nuestra historia. La protección y desarrollo de este patrimonio debería ser el fin máximo en la vida de un ser humano, pues en términos prácticos el patrimonio no es otra cosa que la herramienta que nos crea y nos hace prosperar en comunidad.

Por tal motivo nos oponemos contundentemente al PROY-NOM-199-SCFI-2015, ya que sus acuerdos capitulan riesgos para la Cultura del maguey y el mezcal, herencia para todos los mexicanos, no solamente para los que producimos, investigamos, comerciamos o, simplemente, bebemos mezcal. Esta norma hurta nuestra soberanía, segrega la nación y amenaza nuestro patrimonio, debido a que impide el uso social de los actos culturales que nuestros padres y la naturaleza nos han heredado.

Uno de estos actos, construidos gracias al ingenio del ser humano para representar el medio que lo rodea es la lengua, que representa nuestra cosmovisión y nuestros actos como cultura. La palabra MEZCAL, como lo indican los antiguos cronistas y respetados investigadores de nuestro tiempo, involucra una nación entera, a los treinta y dos estados, no sólo los indicados en Denominaciones de Origen y Normas Mexicanas.

Recordamos las palabras de uno de los mexicanos más grandes, también parte de nuestro patrimonio, Alfonso Reyes: “Todo lenguaje lleva implícita una interpretación del mundo. Toda retórica es una ética. Toda cuestión de denominaciones es una cuestión trascendental.” Es precisamente nuestra ética la que nos exige alzar la voz contra lo que profundamente creemos es una injusticia, pues los productores, ya excluidos por las denominaciones, quedarán aún más relegados en los actos sociales, políticos y económicos a donde los orilla esta nueva norma. Además de que prohibir el libre uso del lenguaje, le quita todas las propiedades dignas por la cuales éste fue creado.

Llamarnos nación a pesar de que hay una norma propulsada por un grupo ínfimo de personas que intenta hacer exclusivo el uso de una palabra y que intenta separarnos, parece contradictorio cuando el objetivo debería ser el de unir regiones, comunicar pueblos, entender ecosistemas pues el origen fundamental del concepto nación es el de la soberanía colectiva de la tierra y la cultura propia.

La Norma tiene el objetivo de suprimir las bebidas apócrifas y fraudulentas. También nos oponemos a la deslealtad y el engaño, estamos a favor de la honestidad y de los elementos que nos enaltezcan como nación, sin embargo entendemos, testarudamente, que apropiarse del uso social de nuestro lenguaje e impedir su uso no erradica la deslealtad, al contrario, la incrementa.

Somos hombres y mujeres que amamos México desde la piedra más disimulada, hasta el volcán más explosivo, desde una palabra náhuatl que refleja todos los colores, hasta la magnificencia de nuestro lenguaje, que es nación en sí. Creemos que el trabajo es de quién lo hace, la tierra es de quien la trabaja, sin embargo también creemos que el Patrimonio biocultural es de todos, así que es obligación de todos los mexicanos defenderlo, pues es lo que nos motiva y da esencia como nación. Somos soberanos de nuestra memoria, de nuestro patrimonio, no permitamos que se lo lleve olvido.

Atentamente

Vinik Juré Osés Sulvarán


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