mezcal

Reflexiones del Agave Fest 2016: Patrimonio y territorio rural

En el marco del Agave Fest 2016, como parte de las actividades del Foro de discusión que se llevó a cabo dentro del evento, estuvo agendada una presentación para que hablara junto con un compañero sobre Patrimonio y mezcal, el mezcal como patrimonio y la importancia de esto para la agenda de conservación ambiental y cultural. Sin embargo, lo que hicimos fue un ejercicio dialógico junto con todo el público. Aquí los comentarios que se realizaron:

Foto tomada de  Agave Fest

Foto tomada de Agave Fest

 

¿Qué es patrimonio tangible e intangible?

El patrimonio material o tangible es toda herencia colectiva que podemos tocar, toda aquella herencia cultural que trasciende el tiempo, que no tiene caducidad inmediata y no depende de la recreación constante de un grupo humano: como las grandes pirámides, las artes plásticas como la pintura o la escultura.

Comentaba el Maestro Luis Méndez de Sola de Vega en tono bromista: "el mezcal me hace sentir mejor lo que toco".

¿Y lo inmaterial? ¿El mezcal es patrimonio material o inmaterial?

El mezcal también se puede tocar, pero a diferencia de lo catalogado como patrimonio tangible, éste depende de procesos de tradición cultural, oral o gestual, los cuales van cambiando y resignificándose con el tiempo. Es necesario que un grupo humano siga produciendo mezcal para que el mezcal siga existiendo. Esto hace que el licor, así como las canciones, la danza, la comida, estén ligados profundamente a la cosmovisión de la actualidad de un grupo humano y no estén más que en la conciencia del presente. Es así que nosotros, bebedores de magueyes en diversas modalidades, no bebemos el mezcal, pulque o consumimos la misma miel de maguey que antes se consumía, pues a pesar de que puedan llegar a tener más o menos los mismos rasgos, los significados han cambiado por la transición de cosmovisión que ha habido en los pueblos creadores.

El mezcal es patrimonio intangible.

Es por la conciencia del presente, que necesariamente radica en cada uno de los individuos de un grupo social, que el mezcal tiene valor.

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¿Qué es territorio?

Para aterrizar la noción de territorio usamos el término terruño. Comentábamos que el terruño es donde una cultura se reconoce ante el paisaje, es decir donde un pueblo puede llegar a desarrollarse y crear un sistema de costumbres, pensamientos, habilidades y un lenguaje que reflejará su autoconocimiento y el conocimiento de su entorno.

Por ejemplo, el territorio mezcalero puede ser, adujo Antonio, un compañero mezcalero, el lugar donde el microclima delimita el espacio. Un lugar con rasgos propios y característicos. Un lugar con factores geográficos y ecológicos particulares. Y esto, a su vez, brinda características propias a los actos culturales del pueblo, como son los actos gastronómicos, específicamente el mezcal. O sea que un mezcal es propio de un espacio determinado naturalmente en donde el hombre tiene incidencia.

Sin embargo otro compañero expuso que siendo el humano la medida de él/ella mismo/a entonces se debería entender al territorio, a diferencia de como se comentó en la exposición anterior, no como algo puramente satisfecho por la naturaleza, sino como un espacio que el humano debe necesariamente determinar. Es decir, el territorio, no existe a priori a la condición que un humano tiene para reflexionar y determinar cierto espacio.

Para mi gusto, la definición menos convencional y por tanto más sorprendente la dio Luis Méndez que nos explicó: "ustedes, bueno, yo también en parte, creen que hay territorio, pero los pueblos indígenas no tienen una noción semejante." Para empezar esto choca con nuestra propia creencia, pero considero que las ideas que más chocan con nostros son las que dan para mejor discusión y una mejor construcción para respetar las diversidades. No existe una noción de territorio como tal porque los pueblos indígenas no se ven ajenos a la tierra, al espacio, todos forman una misma unidad.

De tal forma, hago una conexión entre estos comentarios con los seminarios sobre antropología del gesto del Dr. Gabriel Bourdin en donde nos explicó en una ocasión de cómo el nominalismo (la clasificación sistémica y especializada de las cosas, como la taxonomía biológica) no se da de la misma forma en los pueblos indígenas. Es por tanto, que en ocasiones no se marca una diferencia entre cosas que componen una misma entidad, y esto se ve reflejado en el lenguaje. Por ejemplo, nos comentaba, cuando se refieren a una mano, no hay rastros lingüísticos de que puedan decir "la" mano, necesariamente se tiene que adjudicar la mano a un cuerpo humano diciendo "su" mano, haciendo notar que la clasificación anatómica es diferente para ellos que para nosotros.

 

¿Qué es el territorio rural?

Sin duda esta nueva noción de territorio nos hizo reflexionar.

Territorio rural de acuerdo a la idea planteada por Luis Mendez podría darnos a entender un nuevo significado: territorio no es simplemente el lugar donde habita un grupo, el lugar marcado por un ambiente más o menos parecido, sino que territorio es el espacio en el que la naturaleza, el humano y sus ideas son todas un mismo ente y no se establece una separación entre ellos.

Diego García, un amigo físico y mezcalero, comentó el caso de los barrios o pueblos originarios de la Ciudad de México. Quizá en estos pueblos, en efecto, su "territorio" físico ya no sea igual que en una comunidad rural, donde se reparten árboles, campos, cultivos, animales y plantas salvajes, pero estos pueblos tienen una esencia que los hace compartir un territorio ideológico común con la gente de comunidades rurales. De hecho las comunidades rurales son el origen genealógico de la gente actual de los barrios originarios. Es así que podríamos llegar a entender y plantear lo que puede ser un territorio rural.

 

¿Cómo impulsamos un desarrollo territorial rural a través del patrimonio?

Estos nuevos planteamientos invitan a una reflexión profunda, colaborativa, amplia, abordada desde diversas disciplinas y perspectivas culturales.

Por ahora, no me atrevo a plantear que significa o cómo podemos impulsar un desarrollo territorial rural a través de la esencia en las tradiciones de una civilización. Ahora sólo me quedan más preguntas para reflexionar: ¿Qué es desarrollo? ¿Todas las culturas entienden la misma noción de desarrollo? ¿Qué es lo rural? ¿Realmente las herencias de otras culturas son iguales a las de las ciudades?
En fin...

 

Comenten qué es lo que opinan ustedes. ¿Cómo creen que podamos llegar a un "desarrollo" inclusivo?

Terruño: donde la cultura echa raíz

La definición generalizado de terruño es: lugar donde existe un conjunto de condiciones físicas (biotopo) y biológicas (biocenosis) que dan rasgos esenciales a ese lugar; algunos autores suelen agregar que el terruño también es un lugar determinado por prácticas culturales. El discurso que se fundamenta en esta noción es que las características especiales de un producto agrícola son determinadas por el lugar de donde procede. En este texto, hago mi toma sobre los pueblos magueyeros y sus tierras, pues la geografía también constituye sabor, sabores singulares repartidos por el territorio de los pueblos de México.

 

La mera esencia de la ruralidad es la producción para el autoconsumo, y en "ecosistemas" rurales están situadas TODAS las comunidades, muchas veces indígenas, que son productoras de maguey y mezcal. En estas comunidades se consume, por tanto, lo que se produce en el terruño, los productos que provienen del maguey no son la excepción alimentaria. Se ocupan únicamente los agaves que están dentro del campo de acción geográfica. La costumbre de consumir productos locales además tiene varias implicaciones sociales y ecológicos: se desarrollan modelos económicos comunitarios que son incluyentes para los miembros de ésta, en el ámbito de lo social; en lo ecológico, se mantienen relaciones armoniosas con la naturaleza, y a diferencia de los grandes modelos, su impacto en huella de carbón es mucho menor debido a la corta distancia que los productos del terruño se trasladan. [Acotación relevante: La excepción es el mezcal de Tequila, pues muchas organizaciones tequileras ocupan magueyes que NO son de la región de Tequila, y el líquido se envasa lejos del lugar donde se transformo, envasándose un gran porcentaje de la producción mundial en E.U.]

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El terruño es donde la cultura echa raíz. Más que ser un lugar determinado por prácticas culturales, es un lugar donde esas prácticas culturales se reconocen ante el paisaje, donde se adaptan, y así forman una simbiosis que produce y reproduce identidades bioculturales. Es una concepción social del espacio donde se tiene la capacidad de incidir para desenvolver los actos que caracterizan a determinado colectivo dentro de ese espacio. De esta forma la actividad agrícola que procede de la zona, si bien es orientada por agentes culturales, está enraízada en las condiciones ecológicas del territorio. Contextualizando en el mundo del maguey y el mezcal, los productores ocupan los magueyes de su terruño y ellos les dan una carga cultural gracias a su receta de producción, a sus relaciones gastronómicas, espirituales y sociales.

El maguey además es un ente de gran diversidad fitogenética. Tan sólo para hacer mezcal existen 50 especies de maguey (sólo de una especie de uva, con diferentes subvariedades, se produce el vino), especies que se acomodan en los ecosistemas donde mejor les va, donde se forma un paisaje especial y en éste se van situando los pueblos. De esta forma podemos encontrar que regiones como la de Tehuacán-Cuicatlán tienen siete especies de maguey endémicas, es decir, que sólo crecen y se reproducen en ese lugar, por lo tanto, los pobladores de la región si hay un sabor que conocen es el del mezcal de su tierra, el sabor de su geografía esteparia, pues con base en estos elementos que están "más a la mano" una comunidad va creando sus formas y sus gustos.

Así, el gusto se va construyendo desde el origen. En la costumbre de consumir lo que se obtiene del territorio propio los grupos humanos van construyendo sus sabores, lo que es bueno para comer y lo que no. El terruño, por lo tanto, es la base del gusto histórico. Los colectivos sociales rurales, preponderante y primeramente forman sus actos gastronómicos, culturales, con los elementos que tienen a la mano. Como es el caso de los mezcaleros que ocupan en el sur de Jalisco sus variedades de A. angustifolia, en el noroccidente de Jalisco el A. maximiliana, en la Barranca del Metztitlán, aunque no para mezcal, pero sí para pulque los A. mapisaga y A. salmiana. O en cuestión microclimática, el ejemplo es Eduardo Ángeles, maestro mezcalero de Santa Catarina Minas, que nota el muy determinado terruño de sus magueyes, diferenciando aquellos que crecen bajo el sol o bajo la sombra para tranformarlos en tandas separadas y demostrar las grandísimas diferencias de sabor que presenta cada tanda.

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Sin embargo la relevancia para hablar del terruño cobra mayor sentido en mesoamérica, latinoamérica, y otras regiones que enmarcan diferentes territorios rurales e indígenas cargados de identidades bioculturales, pues el concepto es la oportunidad de retomar el impulso de la identidad territorial, de hacer legítimas las formas de organización plurales y democráticas que fomentan y han fomentado durante su existencia la convivenvia social. Una forma de pensamiento que se opone a la lógica que constituye la racionalidad del ser humano que ignora la cultura y la naturaleza generando un proceso de degradación socioambiental y que afecta el mero sentido de existencia del ser humano (Leff, 2005).

En este sentido, este "pequeño" territorio es donde se desarrolla una política del territorio accionada por las diversidades bioculturales. Eckart Boege establece que el territorio de México es un centro de diversificación biocultural, "biocultural hotspot", o sea, un espacio que coincide con centros de origen y diversificación biológica natural y de la diversidad biológica domesticada por los pueblos indígenas, donde han ocurrido procesos de coevolución entre la biodiversidad y sus usos (Boege, 2008).
Tal vez la expresión más cabal del terruño, lo encontremos en un concepto milenario que bien conocemos y que los nahuas llaman MILPA, la parcela (territorio) donde se siembra la comida, una parcela que construye sabores, hereda conocimientos y que "posee características específicas en cada región y en cada cultura", dice Marco Buenrostro.

 

No cabe más que señalar al terruño como un espacio o parcela de oportunidad para señalar con orgullo nuestro origen, y al mismo tiempo hacernos cargo de entender que no sólo hay un origen, hay muchos y muy variados, por eso muy a propósito, en plural digo IDENTIDADES BIOCULTURALES. Y finalizo nuevamente con Enrique Leff que acomoda las palabras de forma ideal cuando habla de territorio:

Es un espacio donde se precipitan tiempos diferenciados, donde se articulan identidades culturales y potencialidades ecológicas. Es pues el lugar de convergencia de los tiempos de la sustentabilidad: los procesos de restauración y productividad ecológica; de innovación y asimilación tecnológica; de reconstrucción de identidades culturales.
 

  • Leff, Enrique. La Geopolítica de la Biodiversidad y el Desarrollo Sustentable: economización del mundo, racionalidad ambiental y reapropiación social de la naturaleza. En: Semináro Internacional REG GEN: Alternativas Globalizaçao. 8 al 13 de Octubre de 2005
  • Boege, Eckart. El patrimonio biocultural de los pueblos indígenas de México. 2008

El significado de "Mezcal" a través de la lingüística

Este texto es extraído de la plática que di en la SECTUR el 27 de febrero del 2016.


Los que practicamos la lingüística tenemos una obsesión por las definiciones, pues el lenguaje depende del contexto. Cabe señalar que el lenguaje forma parte de una lengua o idioma, así que en la lengua o idioma español se establecen diversos lenguajes: la forma de hablar de un niño no es la misma a la de un adulto; ni tampoco la forma de hablar de un mexicano del sur es igual a la de un mexicano del nombre. Estos son ejemplos de usos del lenguaje. La necesidad por definir un lenguaje, dependiente del contexto, surge porque precisamente no todos compartimos el mismo contexto, así que resulta provechoso iniciar un argumento planteando definiciones para, por lo menos, saber que partimos desde una misma perspectiva y que las diferencias no acontecerán por la estúpida razón de desdeñar que nuestro interlocutor probablemente no habla de lo mismo que nosotros.

Ahora, el lenguaje es multivalente, se expresa en distintas dimensiones: es una herramienta de comunicación, una representación de la realidad —y de la fantasía— y es un reflejo de la cosmovisión de un pueblo. Las palabras son procesadas en nuestro intelecto en diferentes categorías, algunas de forma consciente y otras inconscientemente.
En este sentido, la lingüística toma un enfoque antropológico, pues gracias a la lengua y las relaciones que formamos con ella podemos entender las relaciones de un grupo humano, y a la vez entender su pensamiento profundo. Es el lenguaje una base fundamental de la cultura.

Así que mezcal, palabra aguardentosa y aguamielosa, tiene significados marcados desde su raíz etimológica, hasta la última vez que alguien la pronunció en alguna comunidad productora.

La teoría más aceptada de la etimología de la palabra mezcal estipula que proviene de los vocablos náhuatl que juntos tienen por significado maguey cocido
En los textos náhuatl que hacen referencia al maguey o a lo cocido/al fuego, estas palabras siempre están acompañadas de otros términos como "tierra", "espíritu", "madre", "convivencia", entre muchos otros que demuestran que estas palabras estaban cargadas de un significado que trasciende el material.

La teoría estructuralista de la antropología, basada en la teoría lingüística de Saussure, estipula que tal como las palabras son un signo que presenta un elemento, los actos culturales son signos que representan la ideología, sentimientos, relaciones de una cultura, por tanto un acto cultural, a la vista de un individuo es un mensaje que puede ser decodificado y entendido tal como entendemos una palabra.

En mi investigación de textos, antiguos y modernos, y entrevistas sobre el campo semántico del mezcal he encontrado los siguientes elementos:

semántica mezcal

Los hombres y mujeres, alejados de las complejas y confusas definiciones dadas por las normas se acercaban más honestamente a la realidad, definiendo al mezcal sencillamente: bebida destilada del maguey o agave. A esta definición social, democrática, me parece que un elemento indispensable que hace falta es que el agave es cocido y luego fermentado, antes de ser destilado. La misma raíz etimológica de mezcal determina que es cocido.

Del Tequila encuentro que se asocian conceptos como "Jalisco" y "Agave azul", lo cual me hace pensar que el significado de tequila y mezcal son realmente entendidos.

 

Ahora, transportémonos a las comunidades productoras de mezcal, comunidades que conservan en gran medida la cosmovisión antigua.

La Dra. Catherine Good comentaba en una clase que, por ejemplo, en la lengua náhuatl la palabra utilizada para representar un "árbol" tenía un significado diferente al de la ciudad. Aquí nosotros entendemos por "árbol" a la planta que al crecer forma un tronco maderoso, el cual podemos ocupar como materia prima, y a veces este árbol puede o no ofrecernos hojas y frutas que podemos utilizar. En cambio, en el pueblo nahua, la palabra que se utiliza para referirse a un árbol, tiene también connotaciones que superan lo material, hacen referencia a otras capas del entendimiento humano como lo social y lo espiritual.

Niveles significado mezcal

De acuerdo al campo semántico del mezcal —que pueden ver en el cuadro anterior— es observable que las categorías en las que el mezcal forma parte en las comunidades productoras es amplia. Tiene un significado más amplio que en la sociedades urbanas, donde mezcal significa bebida alcohólica para fiesta susceptible de ser intercambiada por un costo monetario.
En cambio, en las comunidades que lo producen cuando se habla de mezcal, se habla de ceremonias, de rituales, festejos de natividad o fúnebres; se habla de trabajo en la tierra y formar raíces como humanos gracias a este trabajo; del lugar que ocupa la planta, maguey, y el hombre en la naturaleza; se habla de muertos, del alma de la Tierra...

No es descabellado hablar de una descontextualización del mezcal en las ciudades, pues en el concreto no se puede echar raíz, lo que implica que no se puede comenzar el ciclo de sembrar y ver crecer una planta de maguey que ofrezca mezcal. Y la cuestión va mucho más allá, pues como decía Mircea Eliade, filósofo e historiador de la religión, en las sociedades industrializadas los elementos son profanos, por tanto susceptibles de ser desechados sin consideración.

Cobra sentido el entendimiento del significado primigenio de mezcal, como el que todavía se conserva en gran medida en las comunidades productoras, pues si en las ciudades perdemos relaciones culturales como los de la espiritualidad, la ecología, la gastronomía, tal vez acercarse al mezcal sea una forma de recuperar la convivencia, la comensalidad, la conexión espiritual con una fuerza superior, con la Tierra o con una persona, lo cual no nos hace más primitivos, sino seres fundadores de cultura. Si la cultura es un mensaje capaz de ser decodificado por los hombres y las mujeres, quizá el mezcal sea el mensaje de armonía que debemos entender.
 

Desde el ritual

 

"El sacrificio no es más que la
producción de cosas sagradas"

—Georges Bataille

 

Desde el ritual se fundan las civilizaciones. El hombre está constituido de materia tanto como de sus prácticas: de su trabajo, que representa un sacrificio. El hombre vive de sus rituales como vive de la carne. En los actos afines, reiterativos, consonantes, compartidos se funda La Cultura. Y el Mezcal se clava en los intersticios recónditos de los actos que simbolizan la más profunda reflexión de nuestro estancia en la vida. Hablar de Mezcal es entrar en el reino de lo ontológico para descubrir el sacrificio y la ofrenda.

Las comunidades rurales e indígenas mantienen un carácter propio ante el mundo, honorable, y éste se ve reflejado en los actos que realizan y que garantizan su reproducción social. Los licores del maguey no son únicamente un elemento gastronómico que acompaña circunstancialmente las actividades cotidianas; los vinos de la planta son una hierofanía, pues no son sino la representación física del trabajo, el sacrificio y, por tanto, lo sagrado, realizado durante años, desde la siembra hasta la fermentación del aguamiel o destilación de alcohol. Los antiguos lo sabían, motivo por el cual el octli pulque era solamente ocupado para actos rituales explícitos y por los más dignos.

La vida religiosa en México que comanda el calendario de vacaciones y descansos, utilizando la natividad del Hijo de Dios como símbolo de renacimiento espiritual, se une a la vida secular que también celebra un renacimiento, una carrera más que se le ha ganado al sol, el renacimiento celeste de la Madre Tierra. Diciembre es época es tiempo de ritual por excelencia.

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I.
El mezcalero de raíz sabe que diciembre es el espacio donde ocurre el festejo y la introspección de lo ocurrido en el año, y a su vez, se plantean los retos y se ofrecen deseos del buen porvenir para el siguiente año. Todo ello es motivo de celebración. El año trabajado representa el sacrificio y diciembre la fiesta de recompensa. Es poco común que en las poblaciones donde el Mezcal es parte indispensable de las dinámicas sociales se fabrique en tiempo festivo. Si el trabajo es el sacrificio, beberlo es parte de la celebración que culmina el ritual.

Mircea Eliade apuntó que el espacio de lo sagrado es un espacio que se contrapone al espacio heterónomo de lo mundano, donde los elementos sagrados están cargados de fuerza, de significado, y lo profano gira en torno a ellos. El licor, representante del trabajo, del sacrificio, y así, de lo sagrado, es un cuerpo en torno al que orbitan formas y maneras que le dan autonomía y dominio sobre otros actos. En reuniones y gustosos convites, donde participan familiares, vecinos y parientes, que no son parientes, sino amigos entrañables, las canturías se animan, la música nunca se extraña,  las ceremonias religiosas que llevan el hilo de los rituales, son culminadas con el beber del Mezcal, y todo es símbolo de celebración.

En el espacio donde subsiste la sacralidad del Mezcal se comparten formas, maneras, fondos, que transforman cíclicamente: un pueblo se moldea a sí mismo. En la comensalidad mezcalera los jóvenes aprenden a convivir y conocen el significado del trabajo gracias a su resultado, la participación en la producción es la forma lúdica de comprender la solidaridad y la cooperación que también se practicará en la mesa; hombres y mujeres plasmamos en la mesa las enseñanzas y tradiciones de nuestros padres y madres, pero aún más importante continuamos con el mero impulso biológico que nos aparto de la animalidad a la humanidad. Ese es el espacio ritual que se revela en una copa de Mezcal.

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II.
Frecuentemente el hombre da un significado especial a los elementos que lo rodean. Tales elementos se constituyen en el ambiente de lo ritual, de lo sagrado. La razón no es claramente visible, pero hay algo en el ambiente, algo en nuestro ser, algo biológico aun que nos invita a darles mayor interés. Nuestra mera humanidad se encuentra ahí, en la reflexión. El respeto a lo que tomamos de la tierra no se fundamenta en algo lógico e inmediato, sino en la esencia más primitiva de nuestro ser.

El peregrinaje espiritual del año que termina en las celebraciones decembrinas culmina con rituales de cooperación y solidaridad. En el llano donde suceden los días del campesino que no ocupa de la tierra más que lo necesario para prosperar familiarmente se desenvuelve su vida, el lazo formado entre el humano y la Tierra se fortalece. Entonces, la ofrenda, si se es campesino, habrá de ser algo que haya venido de la Tierra, y si se es campesino mezcalero necesariamente habrá de ser Mezcal. En los convites se habrá de ofrecer el licor al huésped —en ambos términos de anfitrión o invitado— como ofrenda. Las mesas son una gesto de pausa y recreo. Junto a la suntuosa comida de júbilo y los adornos festivos, reposa el Mezcal, que muestran que en la mesa todo se comparte.

Hay cierto orgullo en el cuidar plantas y animales. Un vínculo invisible se forma. Y cuando se depende no durante una temporada, sino durante varias generaciones de aquel vínculo, entonces la unión se cuida y se nutre, y lo que provenga de esa unión tendrá una razón particular, no muy clara, pero especial.

Hay familias que llegan a guardar por más de veinte años un par de litros de Mezcal para beberlo en horas fúnebres, pues por instrucciones del difunto no se debería beber de aquella porción hasta entonces. En este caso, los valores que se puedan aprovechar del licor se ven relegados ante su valor espiritual. No hay negocio, no hay culinaria mezcalera, tan sólo el valor espiritual que conecta al difunto que fabrico aquel Mezcal con la Tierra. En los pueblos campesinos de Mesoamérica la tierra y sus elementos tienen un sentido gnómico, representa una posibilidad de convivencia y de actuar, por eso “para todo mal mezcal para todo bien.” Cualquier momento, bueno o malo, un gesto mezcalero acompaña para sobrellevar el momento especial. La sabiduría comunal se demuestra en la expresión de la palabra.

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En cambio en las sociedades industriales no existen las sacralidades y, por lo tanto, algo que nos haga crear rituales y así cultura. En caso de que exista un acto u objeto sagrado, en la tierra de la individualidad, éste se privatiza, el significado social se abstrae y la cultura cesa.

De Paz sabemos que somos indios desde nuestra forma de comer hasta en la de amar. En Mesoamérica existen, persisten, estas maneras que tenemos alrededor de los elementos que extraemos de la Tierra: también somos los Hijos del [sagrado] Maíz. Si estos rituales siguen presentes no significa que el tiempo y el desarrollo se hayan detenido, sino que la cultura sigue presente y viva. Los hábitos de las comunidades campesinas e indígenas nos demuestran su relación de armonía con la Tierra que los rodea.

El ritual del Mezcal es un espacio de resistencia que se opone a las tendencias modernas de comercialización, de hacer negocio de todo. Así que para nosotros los urbanos que bebemos Mezcal en nuestras comunidades, entender cuales son los conceptos que fundamentan la cultura del campesino mezcalero son una guía para desalienarnos de esta lógica, de esta sociedad que incita a la competencia, a la rivalidad. Son espacios donde se enseña mucho más que el valor curricular que tenga una educación, más aún, son espacios donde una educación integral ocurre. Se muestra que está bien que está mal, cuando es sabio hablar y cuando callar, a través de los actos reiterativos, consonantes y compartidos desde el ritual del Mezcal.

 

 

1 de enero de 2016
V.